Festivales y encuentros
En una España donde el derecho de reunión era ejercido con muchos problemas. —si es que se lograba ejercer—, los Festivales de Teatro Independiente, frecuentemente acompañados de jornadas paralelas de debate y reflexión, fueron un lugar de encuentro especialmente necesario y significativo no sólo entre los espectáculos y los espectadores, sino entre los propios grupos.
Muchos de ellos generaron documentos, manifiestos, proyectos, etc. de notable relevancia para el desarrollo del Teatro Independiente.
Muchas veces, estos documentos, aparte de su manifestó tono reivindicativo, ponían el acento en la necesidad de potenciar una asociación o federación de los grupos independientes, objetivo que conoció alguna materialización —como fue el caso de Estudio de Teatro en 1974 y 1975—, aunque nunca se logró con carácter permanente.
Puesto que se pueden encontrar en bastantes de ellos las señales que permiten establecer las características de las distintas etapas del movimiento de los grupos independientes, es evidente que interesa recordar su actividad y su significado.
No resulta una empresa fácil, puesto que la documentación disponible es escasa, fragmentaria, incompleta y, a veces, hasta contradictoria, pero es imprescindible abordar la tarea, aunque sea de manera progresiva.
Esta sección dedicada a Festivales y Encuentros, que se irá poblando cada vez más de nuevas fichas y datos, se abre con una muy útil panorámica sobre el tema que fue elaborada expresamente para este sitio web por uno de los profesionales más importantes del Teatro Independiente: Chus Cantero.
Dos décadas de Festivales
Chus Cantero *
Dentro del fenómeno del Teatro Independiente, los Festivales tienen gran importancia en las dos décadas que son objeto de estudio.
Los de los años sesenta, como hitos que nos permiten analizar la progresión del teatro de esos años y la evolución y ruptura de modelos teatrales concretos que marcan, además, una cierta tendencia evolutiva con sus conversaciones pertinentes.
Por otro lado, los de los setenta conjugan diferentes características; aparte de mostrar la evolución artística del teatro, son plataformas de discusión para la afirmación y renovación del movimiento, en los cuales se producen algunas reuniones que dan lugar a pronunciamientos o análisis del momento por el que está pasando la situación del teatro. También, dada la proliferación de los mismos, suponen lugares de trabajo importantes, así como sitios donde poder comercializar los montajes que se presentaban.
Hay una diferencia en la organización de los festivales en estas dos épocas. En los años sesenta suelen estar organizados por las instituciones oficiales ya sean de carácter local, provincial o nacional que hay en cada ciudad, normalmente con aficionados al frente. Sin embargo, en los setenta suelen partir de colectivos ciudadanos o personas concretas que buscan las ayudas financieras necesarias. Además, muchos de ellos comienzan con la complicidad de los grupos o compañías independientes; de hecho, durante algunos años existe una coordinadora de festivales.
Los primeros Festivales
Uno de los primeros es el I Festival de Teatro Nuevo, que se celebra en el Colegio Mayor Santa María de la Almudena en marzo de 1960, organizado por el Ministerio de Información y Turismo mediante las Direcciones Generales de Información y de Cinematografía y Teatro, en colaboración con la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Educación. En dicho festival encontramos a autores como Gómez Arcos, Martín Iniesta, Bautista de la Torre o Martínez Flores; y a directores como Julio Diamante, Trino Martínez Trives, Víctor A. Catena, Estaban Polls o Carlos M. Suárez Radillo. Es entonces cuando el Ministerio comienza a utilizar el término “Teatro Nuevo”, que ya había usado Alfonso Sastre a finales de los cuarenta.
Otro festival a tener en cuenta es el I Festival de Teatro no Profesional que se celebra en Sevilla en octubre de 1961, organizado por la delegación provincial del Ministerio de Información y Turismo, el nombre que le pusieron se podría reconocer en la visión que en los años treinta había referido el crítico Enrique Díez Canedo sobre el concepto de teatro privado y experimental. Las representaciones incluyeron obras de Camus, Valle-Inclán, Fabbri, Chéjov, Anouilh o Arthur Miller; y entre los participantes estuvieron Carlos Gortari, Juan A. García Barquero, Romualdo Molina, Antonio Andrés Lapeña, Alfonso Guerra, Alfonso E. Pérez Orozco, Benito Moreno, o Santiago del Campo, todos ellos personalidades que sobresalieron a lo largo de estas dos décadas en el mundo de la cultura en España.
En tercer lugar, es importante señalar el llamado Ciclo de Teatro Latino de Barcelona, dirigido por Xavier Regàs, que comienza unos años antes, pero se desarrolla en los sesenta. Coincidiendo con las Fiestas de la Merced, su primera edición fue en 1958 y la última, en 1969. Su programación permitió el intercambio de compañías de Madrid y Barcelona y su carácter latino venía dado en que fundamentalmente se presentaban compañías francesas e italianas, de gran interés. En lo que respecta a las compañías locales se pudo ver a La Agrupación Dramática de Barcelona —que presentó Or i Sal de Joan Brossa en 1961, con escenografía de Tapies y dirección de Frederic Roda—, la Escuela de Arte Dramático Adrià Gual o el Teatro Experimental Catalán. En algunos escritos se cita que el ciclo terminó en 1968 aunque celebró también la sesión de 1969; eso sí, los dos últimos años con una cierta crisis; se interrumpió en 1970 como podemos leer en La Vanguardia de 21 de abril de 1970, dentro de su sección de Música, Teatro y Cinematografía, que recogía el firmado por A.M.T.:
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• El proyecto de celebrar en el mes de mayo próximo un Festival Internacional de Teatro en Barcelona ha suscitado en los medios intelectuales y artísticos un evidente y explicable interés. […] En Barcelona ya se celebraba el Ciclo de Teatro Latino, pero en los últimos años su calidad había descendido mucho […]. El hasta ahora director del Ciclo de Teatro Latino, don Xavier Regàs, tenía contratadas dos o tres formaciones teatrales para que se desplazasen a Barcelona en los últimos días de septiembre o primeros de octubre.
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Es claro que la polémica y las premuras no dieron pie a celebrar esa edición con otro nombre y el Ayuntamiento de Barcelona, promotor o financiador del Festival siguió con la idea y en 1971 publicita el XIII Festival Internacional de Teatro, que continúa la numeración de las ediciones pasadas del Ciclo Latino y pretende ser una continuación del mismo, con la intención de abrirse a más países. Posteriormente en los inicios de los ochenta aparece el Memorial Xavier Regàs, organizado por El Centro Dramático de la Generalitat, en el teatro Romea (lugar en el que siempre se había celebrado El Ciclo/Festival).
Intentos de asociacionismo y el Teatro Independiente a debate
En septiembre de 1963, se celebra en Gijón el Primer Festival de Teatro Contemporáneo, organizado por el Ateneo Jovellanos, entre cuyos objetivos se encontraban el de crear la Asociación Independiente de Teatro Experimental (AITE) y el de intentar hacer converger el teatro con la sociedad en que se desarrollaba, según Sanchís Sinisterra.
En diciembre del mismo año también se organizaron las Jornadas Nacionales de Teatro Universitario de Murcia, convocadas por el SEU. En las conversaciones, y dentro de una sesión de formación para jóvenes directores que reunió a más de ochenta responsables de esa especificidad teatral, se enfrentaron, según Juan A. Hormigón, las posturas que defendían "el arte por el arte" y las que pretendían la conexión entre teatro y sociedad. Otros objetivos de las mismas fueron la búsqueda de un público popular, la libertad de expresión y la preparación de los miembros de este colectivo.
En 1964, tuvo lugar en Sevilla el correspondiente Festival Nacional de Teatro Universitario, que destacó por la prohibición al TEU de Zaragoza de su programa de Valle Inclán. Se puede considerar el último de los Festivales Universitarios, en su sentido tradicional, y presagia el fin de la organización del SEU, que ocurrió en 1965.
En 1965 se celebran en Córdoba las I Conversaciones Nacionales sobre Teatro Actual de Córdoba, organizadas por el Liceo Artístico y Literario de la ciudad; convocando a Autores, críticos y Directores de Escena, se realizaron en El Círculo de la Amistad, salón que fue utilizado por la gran mayoría de los grupos de teatro independiente español durante las dos décadas. En ellas se vuelve al proyecto de la AITE, ya que se considera al Teatro Independiente la única salvación para el teatro actual. Respecto a los intereses defendidos en Gijón en 1963, ahora se abogaba, además, por la descentralización, como puso de relieve Martínez Borkman, que fue uno de los organizadores junto a Mir Jordano.
En 1966 se celebran las Jornadas de Teatro Nuevo en Valladolid —recogiendo el Ministerio un nombre que había empezado a utilizar al inicio de la década— Aquí se volvieron a dar las dos actividades conversaciones y representaciones, estas bajo el patrocinio y nombre de Festivales de España. Al no haberse creado la AITE de que venía hablándose desde 1963, se planteó la constitución de una Federación Nacional de Teatro Independiente, se pidió la abolición de la censura para los teatros de cámara, la incorporación a la universidad del estudio de la teoría y práctica del arte dramático y se elaboraron una serie de enmiendas a la Ley de Teatro que se estaba preparando. El espectáculo triunfador de los representados en esta edición fue Adria Gual y su tiempo, dirigido por Ricard Salvat.
En este mismo año de 1966, se celebró en Madrid el Certamen Nacional de Teatro Experimental, organizado por el Teatro Nacional de Cámara y Ensayo.
Dos Festivales emblemáticos: Sitges y San Sebastián
En 1967, se pone en marcha la I Semana de Teatro Actual de Sitges patrocinado por la Delegación Provincial del Ministerio de Información y Turismo y el Ayuntamiento de Sitges, colaboró en su dirección el director de escena José María Loperena. En años sucesivos se pudieron ver en sus diferentes ediciones los nuevos autores españoles y la exhibición de los diferentes grupos del teatro independiente, con el inicio de la década siguiente fue decayendo, y en 1975 fue la última edición de la primera época. Se recuperó en 1977 bajo la dirección de Ricard Salvat dando un salto de calidad y radio de acción, convirtiéndose en internacional.
También desde 1967, a lo largo de cuatro años se llevaron a cabo las diferentes ediciones del Festival de Palma organizado por la Federación Española de Teatro Universitario y la Sección General de Cultura Popular y Espectáculos con la colaboración de la Comisaría General del SEU y el Ayuntamiento de la ciudad. Era un Festival que ya no respondía al espíritu de los organizadores, pues normalmente de los cuatro grupos que participaban —que tenían que montar un par de piezas, una de ellas obligatoria— alguno de ellos no provenía de la Universidad.
En 1970, se celebró por primera y única vez el festival que más va a dar que hablar en relación con el movimiento de Teatro Independiente, el llamado Festival 0 de San Sebastián, que en mayo y patrocinado por el Centro de Atracción y Turismo y la Comisión de Cultura del Ayuntamiento y como organizador el grupo Los Goliardos.
Continuando con la práctica ya acuñada de representaciones nacionales e internacionales y debates, estos muy ligados a la realidad del momento y a la sensación de nueva libertad que se venía sintiendo, aunque el reciente estado de excepción había cerrado sus puertas.
Las comunicaciones y ponencias debían girar alrededor del tema Teatro Independiente y desde sus comienzos se pretendía profundizar en la relación con el público y el espacio donde se celebraban. A causa de una serie de suspensiones gubernativas el teatro fue ocupado por la Asamblea de participantes, impidiéndose así la actuación del Roy Hart y celebrándose reuniones hasta bien entrada la madrugada. El Festival acabó dos días antes de lo previsto.
En la década acaba de comenzar proliferan los festivales tanto de ámbito autonómico como nacional, recorriendo toda la geografía de España y celebrándose en ciudades como Badajoz, Granada, Cuenca, Vitoria, Vigo, Bilbao, Barcelona, Madrid, Ibiza, Alicante, Hospitalet…
* Chus Cantero (Bilbao, 1951-2021) fue una figura imprescindible del Teatro Independiente y de la escena cultural española. Trabajó en gestión cultural desde principios de los años setenta, cuando empezó a colaborar en las Aulas de Cultura de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla y en diferentes compañías independientes, como Esperpento, Teatro del Mediodía y Teatro de Repertorio, en tareas de producción, distribución y administración. Más adelante, fue codirector de la Sala San Hermenegildo de Sevilla, Gerente del Área de Cultura de la Diputación de Sevilla, Director de Programación de Espectáculos de la Expo 92 y director y presentador del programa “La Torre de Papel” en Canal Sur Radio. También perteneció a consejos de festivales o muestras de artes escénicas, como el Festival Internacional de Teatro (FIT) de Granada, el Carnaval de Cádiz o la Bienal de Flamenco, y fue miembro del Consejo de Administración del Centro Andaluz de Teatro (CAT). Además, es autor de obras como El Teatro Español en el Siglo XXI y La Cultura en España en los años setenta; colaboró en diversas culturales, como Periférica y Cuadernos OIKOS; y desarrolló actividades docentes como profesor invitado en la Universidad de Cádiz, la Universidad de Sevilla y la Universidad Pablo de Olavide.
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