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T.U. de Murcia


Breve historia

El caso de esta compañía resulta un tanto particular, ya que, aunque los T.E.U. (los grupos del Teatro Español Universitario, inevitablemente vinculados al Sindicato Español Universitario franquista), fueron una de las raíces del Teatro Independiente, muy pocos de los colectivos de este último mantuvieron, siquiera por un breve tiempo, la vinculación formal con la Universidad.

Por el contrario, a lo largo de su dilatada trayectoria —una treintena larga de espectáculos en diez años de historia—, el T.U. de Murcia siempre estuvo ligado de una u otra forma con la Universidad de la ciudad.

Su origen se halla en el T.E.U. de Murcia, pero se constituyó como compañía de teatro universitario en la Facultad de Filosofía y Letras cuando aquel ya había desaparecido; y lo hizo asumiendo el carácter de grupo independiente y con la denominación de T. U. de Murcia. Su principal impulsor y fundador fue César Oliva.

Sus orígenes y su vinculación universitaria se detectaban notablemente por la estrecha relación que establecían en su trabajo entre literatura dramática y puesta en escena. Sus miembros concedían una importancia esencial al estudio previo de la obra, lo que en ocasiones originaba la celebración de seminarios y conferencias paralelas sobre el texto en cuestión y sobre los temas relacionados con él. En todo caso, la compañía consideraba que, precisamente por el tipo de relación que deseaba mantener con la literatura, su deber era hacer un teatro popular, abierto y accesible por todos los públicos.

Sobre la base de estos planteamientos, el T.U. de Murcia desarrolló un estilo de trabajo muy propio, asentado de manera preferente, aunque no exclusivamente, en el montaje de textos de autores españoles contemporáneos (Valle-Inclán, Azorín, Arias Velasco, Miras, López Mozo, Pérez Casaux, Riaza, etc).

Un elevado número de sus espectáculos estuvo dirigido por César Oliva, quien tras la desaparición del grupo ha desarrollado una intensa labor como ensayista, investigador y docente en el ámbito de las artes escénicas. También se hizo cargo de un buen número de ellos José Antonio Aliaga, que se convirtió además en codirector del grupo con Oliva en 1969.

El grupo se financiaba con subvenciones de la Federación Española de Teatro Universitario, del Ministerio de Información y Turismo, del Ayuntamiento de Murcia y, ocasionalmente, de otras instituciones, aunque todas estas ayudas tenían un carácter muy limitado y esporádico. La Facultad de Filosofía y Letras contribuía con el espacio de ensayos y, a veces, se hacía cargo de pequeños gastos, como la edición de los programas de mano.

El T.U. de Murcia realizó campañas populares por diferentes provincias, participó repetidamente en los principales Festivales de Teatro Independiente de la época (Sitges, Palma, Valladolid, Alcoy, San Sebastián, etc.) y presentó muchos de sus espectáculos en la Cátedra Juan del Enzina de Salamanca.

Uno de sus montajes más emblemáticos fue El Fernando, una creación colectiva del propio grupo que no se pudo ver en Madrid por prohibición de la censura.