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Esperpento – La Picota – Mari-Gaila


Breve historia

A lo largo de la historia del Teatro Independiente, hubo bastantes grupos que surgieron como herencia de otros que acababan de desaparecer o que se formaron con integrantes de colectivos anteriores, trazándose así una trayectoria de mayor o menor continuidad entre todos ellos. Sin embargo, en el caso de los tres grupos que se abordan en esta ficha, no hay sólo una “mayor o menor continuidad”, sino una continuidad total e incuestionable.

En efecto, el núcleo fundamental que los generó y que decidió en cada momento el paso de uno a otro —y a otros más que se crearon posteriormente— fue siempre el mismo: Dorotea Bárcena y Xulio Lago, dos referentes no sólo del Teatro Independiente gallego, sino de todo el Teatro Independiente español y, más allá, de todo nuestro teatro en general crearon Esperpento Teatro Joven de Vigo en septiembre de 1970, constituyéndolo expresamente como “grupo independiente”, como se refleja en su Reglamento fundacional.

A partir de entonces, desarrollaron una intensa actividad que les llevó a producir una decena larga de espectáculos en sólo cuatro años, superando incluso una amenaza de desaparición en 1972 como consecuencia de la prohibición sucesiva de hasta 12 proyectos por la censura. Una actividad que incluyó, además, el desarrollo de una particular forma de café-teatro en el Mesón Pepe del barrio vigués de San Roque.

Tres rasgos distintivos marcaron el inicio de su andadura: el propósito de dar a conocer la obra teatral de jóvenes autores españoles, aunque no como opción exclusiva; desarrollar iniciativas de dinamización teatral; y la realización de espectáculos en castellano, al revés que otros importantes grupos gallegos. “Creemos que es mucho más urgente educar teatralmente que lingüísticamente al pueblo gallego” —señalaron entonces—, “y esto es más factible conseguirlo con un texto castellano; y en el área metropolitana viguesa, que es donde radica nuestra labor, al menos un 50 por ciento de los posibles espectadores no son gallegos”. No obstante, andando el tiempo y en el marco de la progresiva normalización del gallego, producirán también en este idioma.

Por lo que se refiere al segundo los rasgos antes citados, tuvieron en su haber la organización, en 1972 y 1973, de las dos primeras ediciones de las Jornadas de Teatro de Vigo, que fueron un lugar de encuentro y debate fundamental para el desarrollo del Teatro Independiente español; dos campañas de teatro por los pueblos de la provincia de Pontevedra; y el impulso a la creación de otros grupos locales, a lo que dedicaban explícitamente dos meses al año.

Estéticamente, arrancaron con un apreciable nivel de eclecticismo, como era habitual en la mayor parte de los grupos de la época (mencionaban el teatro épico, la farsa, el teatro documento…), pero poco a poco evolucionaron “trabajando e investigando en el expresionismo en un proceso que pretende llegar al esperpento”.

Daban gran importancia a una exigente formación actoral como condición para conseguir el imprescindible nivel de calidad en sus espectáculos, lo que desarrollaron sobre la base de criterios y ejercicios propios, pues apenas recibieron alguna enseñanza breve, proporcionada por Pepe Estruch.

En 1975, ante la dificultad de consolidar su profesionalización en el estrecho mercado gallego, decidieron trasladarse a Madrid. El cambio coincidió con la producción de uno de sus espectáculos más relevantes, La orgía, sobre texto del colombiano Enrique Buenaventura, que consiguió 160 representaciones y más de 40.000 espectadores.

Ya en Madrid, cambiaron su denominación a la de La Picota y, entre otros montajes, consiguieron otro gran éxito con El señor Galíndez, sobre texto de Eduardo Pavlovsky. En sólo su primer año de programación, alcanzaron 60 representaciones en 46 municipios con cerca de 20.000 espectadores.

En 1979, Dorotea Bárcena y Xulio Lago decidieron volver a Galicia, concretamente a Santiago de Compostela, y dar continuidad a su trabajo mediante la fundación del grupo Mari-Gaila; y, al año siguiente, produjeron un espectáculo sobre un texto del que ambos fueron autores (O Agnus Dei dunha nai), al que seguirían, en años sucesivos, Ensaio festivo para unha marcha fúnebre, sobre textos de Griselda Gambaro; Acto Cultural, de José Ignacio Cabrujas, y A noite das tríbades, de Per Olov Enquist, hasta la disolución del grupo en 1984.