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Galileo Galilei, del Grupo Internacional de Teatro (G.I.T.)


Breve historia

El GIT calificó su proyecto de llevar a escena Galileo Galilei, de Bertolt Brecht, como un “salto cualitativo en nuestra experiencia teatral”, tras haber conseguido dos sólidos espectáculos previos con Ratas y rateros (versión propia de El retaule del flautista, de Jordi Teixidor) y su dramaturgia sobre La Madre, de Máximo Gorki, producciones que habían superado los 60.000 espectadores cada una.

En efecto, el salto era importante por la dimensión y relevancia del texto de Brecht, y por su clara voluntad de respetarlo sin renunciar por ello a un ambicioso maridaje que partía de “los elementos del Método de Stanislavski”, pero “combinados con los signos del realismo épico”, si bien algunas críticas destacaron especialmente el respeto a la pieza del autor germano y a los recursos de interpretación y puesta en escena más propiamente brechtianos.

Como consecuencia de ello, la apuesta escénica fue asimismo ambiciosa: una treinta larga de personajes encarnados por ocho intérpretes y un espectáculo de más de tres horas, duración muy poco habitual en las producciones del Teatro Independiente.

El diseño escenográfico consistía básicamente en un gran cubo metálico con dos plataformas laterales sobre el cual una estudiada iluminación iba creando los muy diversos espacios dramáticos que requiere la obra.

La iluminación servía al grupo para destacar fuertemente un vestuario asimismo muy cuidado y basado en una equilibrada combinación de colores. Como elemento de “distanciamiento” claramente brechtiano, una pantalla instalada de manera perpendicular al público permitía proyectar los títulos de cada cuadro escénico y otras imágenes alusivas al desarrollo de la obra.

La revista Pipirijaina diría del montaje: “El grupo ha llevado a cabo una labor minuciosa y cuidada, siguiendo con ello la acertada tendencia en la que se inserta la mayor parte de los trabajos realizados últimamente por los más “viejos” colectivos teatrales del país. Frente a la improvisación, un trabajo sólido. Pero lo cierto es que en este equilibrado y armonioso Galileo Galilei se echa en falta la chispa de ingenio de hace del teatro brechtiano algo más que una raíz cuadrada materialista e histórica. En la corrección respetuosa de su puesta en escena, el G.I.T. ha cumplido con holgura. En la arriesgada apuesta de un trabajo más original e innovador, se han quedado en un estimable medio camino” (A. Fernández Torres,Pipirijaina, 12, ene/feb.-1980).

Tras ser representado en varias ciudades españolas (Valencia, Barcelona, Sevilla), el Galileo Galilei del G.I.T. fue el primer espectáculo que se programó en la Sala Olimpia de Madrid, que es hoy una de las sedes del Centro Dramático Nacional con la denominación de Teatro Valle-Inclán. Abrió sus puertas con este montaje el 18 de diciembre de 1979, como local privado y mediante la gestión del Centro Cultural La Corrala, que estaba integrado por la Sala Cadarso y el propio grupo.

Ficha artística