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El Espolón del Gallo


Breve historia

Se constituyó como cooperativa en 1974 y se presentó ante el público al año siguiente con el estreno de un espectáculo basado en un texto de Juan Antonio Castro, aunque con buenas dosis de creación colectiva: De la buena crianza del gusano.

Fue una presentación muy convincente: consiguieron 400 funciones como resultado de una larga gira en la que la obra fue montada en barrios, pueblos y circuitos culturales. Y las críticas que se publicaron fueron muy favorables en términos generales: “el texto es fuerte y se condensa en el transcurso de la obra. Parece huir por igual del simbolismo a ultranza y de la explicación escolar. Los personajes, a nada que se muevan y ‘hagan’, nos descubren pobrezas que, por desgracia, de sobra conocemos” (Demetrio Enrique Brisset, Cambio 16, 1975); “todo el espectáculo está conformado en torno a un humor absolutamente corrosivo; un humor que actúa implacablemente, como una máquina demoledora que arrasa los valores jerárquicos establecidos” (Gonzalo Pérez de Olaguer, Mundo Diario, 1975).

En realidad, este rápido éxito inicial tampoco era muy de sorprender, pues El Espolón del Gallo estaba integrado por profesionales que contaban ya con experiencia en el Teatro Independiente e, incluso, en el teatro comercial.

Laura Palacios había trabajado en el T.E.I. y en Tábano, en este caso tanto en Castañuela 70 como en la gira por América de El retablillo de Don Cristóbal. Marina Valverde lo había hecho en una obra de Juan Antonio Castro, Ejercicios en la noche, y compaginaba sus trabajos en el Teatro Independiente con los que hacía en compañías profesionales, como la de Goyanes y Morera. Jesús Sastre, que era el más veterano del grupo, había sido profesor de la Escuela de Arte Dramático y fundador de Bululú, donde había participado en El sabio y el aduanero y La excepción y la regla, de Bertolt Brecht, y en Guillermo Tell tiene los ojos tristes, de Alfonso Sastre. Jesús Cracio venía del grupo La Máscara de Gijón, donde había intervenido en la Antígona, de Brecht, y en La guerra y el hombre, de Alberto Miralles; había trabajado también con Bululú y en La boda de los pequeños burgueses, de Los Goliardos, además de haberlo hecho en el teatro comercial, con Fernando Fernán-Gómez y con la compañía del Teatro María Guerrero, entre otras actividades.

La siguiente propuesta del grupo fue Muerte accidental de un anarquista, de Dario Fo, con traducción de Carla Matteini y con el título ampliado a Muerte accidental de un anarquista y otros subversivos. Se estrenó en 1977, en el marco del Festival de las Nacionalidades de Alicante, y pasó después por la Sala Cadarso de Madrid, el Valencia Cinema, el Teatro Lope de Vega de Sevilla… hasta alcanzar las 340 funciones y los 100.000 espectadores.

El grupo declaró sobre este trabajo que “para nosotros este texto analiza y expone un aspecto crítico y difícil del desarrollo de una sociedad democrática. Las causas, el origen, las bases que sustentan los sucesos ocurridos en Italia en 1968 y 1969, así como su desarrollo formal y las múltiples implicaciones que de ellos se desprenden, son buscadas siguiendo un fuerte deseo clarificador. Este afán de investigación crítica del texto y de Dario Fo es también el nuestro. Se daba una coincidencia de intereses políticos y teatrales. Otro aspecto que despertó nuestro interés fue la permanente actualidad de estos acontecimientos.” (El País, 17-08-77).

En este segundo montaje, formaban parte del grupo José Manuel Mora, Jesús Sastre, Pape Pérez, Mercedes Sanchiz, Piero Falla, Rafael Martín, Miguel Zúñiga y Carla Matteini..

Su tercer y último trabajo se estrenó ya en 1981, en la VI Semana de Teatro de Badajoz. Era una dramaturgia de Jesús Sastre y Roberto López Peláez sobre una creación colectiva titulada Historia oculta de una doncella ferozzz. La dirigió Sastre y fue interpretada por Teresa Valentín Gamazo, Roberto López Peláez y José Manuel Mora.