logo ministerio de cultura

Caterva - Margen


Breve historia

Como muchos otros grupos, Caterva está unido inevitablemente a la figura de su director, en este caso Etelvino Vázquez.

Fue fundado en 1968 y, también al igual que la mayoría, inició su trayectoria como colectivo aficionado, representando teatro infantil, entremeses de Cervantes y obras de Alejandro Casona por los pueblos asturianos.

En marzo de 1971, sus integrantes dieron un paso adelante con la puesta en escena de Las galas del difunto, de Valle-Inclán, de la que consiguieron hacer 13 funciones.

En enero de 1972, estrenaron una revista musical de creación colectiva, ¡A la bin, a la ban, a la bing, boom vamp!, en colaboración con otro grupo asturiano, Máscara. Después de once funciones, el espectáculo fue suspendido tras recibir una multa de 25.000 pesetas por escándalo.

La censura prohibió también el siguiente, Siglo de Oro y olé, pero a finales de ese mismo año lograron producir un nuevo montaje, Fauna, también en colaboración con Máscara, con el que alcanzaron 30 funciones

En 1973, llegaron a estrenar cuatro espectáculos: Metamorfosis, muertes y otras zoologías, montaje sin palabras de creación propia, del que hicieron 15 representaciones; Espectáculo Lope de Rueda, subtitulado Repera musical para tres actores y un hombre orquesta, que llegó a las 20 funciones; Espectáculo Valle-Inclán, sobre textos del autor gallego; y, en diciembre de ese año, Burlilla de Don Berrendo, doña Caracolines y su amante, de José Ricardo Morales, autor malagueño que continuaba exilado en Chile desde 1939.

En 1974, produjeron el que sería su espectáculo más ampliamente celebrado: una versión muy libre de Ubú Rey, de Alfred Jarry. Le siguió un título que, en principio, parecería muy alejado del repertorio del Teatro Independiente: Don Juan Tenorio (por supuesto, en una versión también muy libre).

¿Por qué aquel Tenorio? La respuesta ilustra una de las dificultades con las que tuvo que lidiar el Teatro Independiente. Caterva quería volver a hacer Las galas del difunto, pero la familia Valle-Inclán no dio permiso, así que recurrieron a la misma solución que aplicó el grupo Tábano cuando este no pudo representar La Ópera de los tres centavos de Brecht: acudir a la pieza anterior en la que esta estaba inspirada. En el caso de Brecht, la Ópera del bandido (The Beggar’s Opera), de John Gay; en el de Valle-Inclán, el Don Juan Tenorio de Zorrilla.

En 1975, presentaron Ubu rey en el Teatro Alfil de Madrid con gran éxito. Ese mismo verano, fueron contratados para realizar decenas de funciones por toda España y el montaje siguió programándose hasta la mitad del año siguiente, superando finalmente las 160 representaciones.

En 1977, Caterva tuvo que afrontar una serie de reajustes internos que terminaron por conducir a su fusión con otros dos grupos asturianos, La Carreta y Tragos, y dar lugar a la creación de Teatro Margen, que mantuvo esencialmente, en todo caso, la línea de trabajo teatral de la primera, siempre bajo dirección de Etelvino Vázquez.

Ya como Margen, el grupo abordó, entre otros montajes, una creación colectiva sobre la Revolución de 1934 en Asturias (Y los cíclopes salieron de las entrañas de la tierra para asaltar el cielo); una “comedia de máscaras dedicada a la muy noble muy leal, benemérita, heroica, invicta y buena ciudad de Oviedo”, también de creación colectiva (De Vita Beata); y una versión de Las galas del difunto, de Valle-Inclán, en la que el grupo proponía un marcado paralelismo entre la España de 1898 y la de 1979. Fue, además, el título con el que se había estrenado Caterva ocho años antes.

El grupo siguió en activo varias décadas más, con dirección fundamentalmente de Arturo Castro. A su vez, en 1985, Etelvino Vázquez creó Teatro del Norte, que mantiene en nuestros días una buena parte del espíritu de aquellos dos grupos de los setenta.