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Cátaro


Breve historia

El grupo Cátaro fue creado por el dramaturgo Alberto Miralles en el marco del Institut del Teatre de Barcelona y de él formaron parte figuras tales como Joan de Segarra, Josep Antón Codina, Josep Montanyès, Luis Racionero, Carlos Ballesteros, Mario Gas o Albert Boadella, entre muchos otros. De hecho, esta compañía, vista en perspectiva, se convertiría en una valiosa cantera de grandes intérpretes, como es también el caso Mercedes Sampietro, Jeannine Mestre o María Agustina Solé.

Sus dos primeros montajes, presentados bajo el título común de Espectáculo Cátaro 1967, fueron La guerra y El hombre, “collages” de textos diversos que iban desde la Danza de la muerte a poemas de Manuel Pacheco o noticias periodísticas.

Estos espectáculos fueron el resultado de varios meses de trabajo en los que el grupo prestó especial atención a la expresión corporal, eliminando de la escena elementos superfluos o que pudieran ser sustituidos por el actor y la imaginación del público, unos ejes de trabajo que se repetirían a lo largo de su trayectoria.

Esta apuesta por la pureza escénica y la simplicidad de medios dio nombre al grupo. En una crítica publicada en La Vanguardia, María-José Ragué afirmó que “el Espectáculo Cátaro pretende también experimentar sobre un nuevo concepto de teatro. Busca un contacto directo con el público o, como diría Artaud, una violencia sobre el público al que ’envuelve‘ y se obliga a participar en el espectáculo que percibe a través de todos sus sentidos. Teatro Cátaro que persigue, como su nombre indica, la purificación a través del arte” (citado por Juan Antonio Castro en, "Tiempo de 98 en el CAPSA: Los Cátaro de profesionalizan", Yorick, 53, julio/agosto, 1972).

Cátaro alcanzó una gran notoriedad por su importante participación en el mítico montaje de Marat-Sade, de Peter Weiss, que dirigió e interpretó Adolfo Marsillach en el Teatro Español de Madrid en octubre de 1968 y que fue prohibido después de sólo tres representaciones. En el montaje, los integrantes del grupo interpretaban a los locos del manicomio de Charenton.

Otro espectáculo de gran éxito del grupo fue Cataro-Colón. Versos de arte menor por un varón ilustre, estrenado también en 1968, una muy valorada pieza de Alberto Miralles que les valió el premio del Festival de Sitges y que fue representada, además, en las sesiones del Teatro Nacional de Cámara y Ensayo en el Teatro Español de Madrid.