logo ministerio de cultura

La noche de Molly Bloom, de Teatro Fronterizo


Breve historia

La noche de Molly Bloom fue la versión que José Sanchis Sinisterra realizó del último capítulo del Ulises, de James Joyce.

Aunque fue el tercer montaje de Teatro Fronterizo, realmente fue su primer gran éxito y con el que se dio a conocer por toda España. Entre las tres etapas en las que, desde su estreno en 1979, lo llevaron a los escenarios, realizaron más de 300 funciones.

La noche de Molly Bloom explora los pensamientos íntimos de Molly Bloom, esposa de Leopold Bloom, durante una noche de insomnio. En su discurso, Molly reflexiona sobre el deseo, el amor, la maternidad y la imposibilidad de un encuentro pleno entre los sexos.

Su monólogo revela la complejidad de su manera de ser mujer, su deseo de ser deseada y su aceptación irónica del dolor inherente a la sexualidad. Molly, en su monólogo, se rebela, se resigna y acepta su destino como mujer, oscilando entre el goce y el sufrimiento. Su discurso culmina con un "sí" que simboliza tanto la aceptación de su vida como su destino de mujer y sujeto.

El montaje de Teatro Fronterizo, con música de Vladi Bas, Fernando Sobrino y Elizabeth Virginia, proponía una teatralidad distinta, subversiva y minimalista, que invitaba a reflexionar sobre el amor, el deseo y la condición femenina.

Según el programa de mano, la adaptación teatral, descrita como una "alta traición" al texto original, buscaba trasladar la esencia literaria de Joyce al escenario, conservando temas fundamentales como el realismo, el humor, las contradicciones del personaje y el flujo caótico del pensamiento.

El espectáculo prescindía de elementos teatrales convencionales, limitándose a un cuerpo y una voz femeninos, un hombre durmiente, una habitación fragmentada y sonidos nocturnos, creando una experiencia multisensorial única.

La crítica, en general, fue siempre muy positiva. Un ejemplo de ello son las palabras de Joan Manuel Gisbert (Pipirijaina, 13, mar./abr.-1980), quien —si bien consideró “insuficiente” el trabajo de Magüi Mira, pese a su “madurez interpretativa”— señaló que “la representación ofrece una vivencia teatral abundante”; y, “a pesar del largo viaje y de las transposiciones sufridas, ha llegado a la escena entera en lo esencial, abrumadoramente humana y con la fuerza necesaria para perdurar en el recuerdo como una referencia viva”.

Ficha artística