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Teatre Lliure


Breve historia

El director y escenógrafo Fabià Puigserver, forjado en las escuelas de arte polacas a causa del exilio familiar, aglutinó en 1976 a un grupo de artistas jóvenes (buena parte de ellos procedentes del Teatre de l’Escorpí, un grupo que él mismo había fundado dos años antes con Josep Montanyès, Guillerm-Jordi Graells y otros), para desarrollar un proyecto teatral en régimen de cooperativa que quería ser algo muy diferente de lo hasta entonces se hallaba establecido.

Inspirados por el modelo italiano del Piccolo Teatro de Milán y también por referentes del teatro francés, el Lliure quería hacer ‘un teatro de arte para todos’ con una compañía estable y profesional, en un espacio polivalente que rompía las distancias con el espectador típicas del “teatro a la italiana”, y en lengua catalana.

Este ‘teatro de arte’, que asumía el teatro como servicio público, se proponía, además, dar a conocer las grandes obras del repertorio teatral europeo y dar voz a los autores contemporáneos del país.

Para ello, en 1976 abrieron un espacio en el barrio barcelonés de Gràcia que será su sede estable hasta nuestros días. La compañía estaba formada principalmente por Fabià Puigserver, Lluís Pasqual y Pere Planella en la dirección; Muntsa Alcañiz, Imma Colomer, Joan Ferrer, Lluís Homar, Quim Lecina, Anna Lizaran, Josep Minguell, Domènec Reixach, Fermí Reixach, Antoni Sevilla y Carlota Soldevila en la interpretación; y los técnicos Xavier Clot, Cesc Espluga, Josep Ros Ribas y Joan Ponce.

El Teatre Lliure consiguió un fuerte impacto ya desde su primera producción, Camí de nit, escrita y dirigida por Lluis Paqual. La concesión a la compañía del Premio Nacional de Teatro de 1978 por La nit de les tríbades, de Per Olov Enquist, dirigida por Fabià Puigserver supuso un importante espaldarazo. Como lo fue que el Centro Dramático Nacional decidiera abrir la temporada siguiente con la programación de cinco espectáculos del Lliure: Titus Andrònic de William Shakespeare, La bella Helena según la adaptación de Peter Hacks, Leonci i Lena de Georg Büchner, La nit de les tríbades de Per Olov Enquist, y Abraham i Samuel de Víctor Haïm.

Desde entonces, el Lliure se ha convertido en un proyecto teatral sólido y de referencia con equipos estables y colaboradores de primera línea, como son los casos de Josep Montanyés —que colaboró con la compañía desde su arranque, se integró en ella en 1985 y llegó a ser su director años más tarde— o directores externos como Albert Boadella, Carme Portaceli, Jordi Mesalles o Carlos Gandolfo.

No por ello ha dejado de tener algunos conflictos relevantes, como fue el caso de su puesta en escena de Concili d’amor, de Oscar Panizza, a finales de los años 70, que no pudo estrenarse ante la amenaza del Ministerio de Cultura de retirar sus subvenciones.

Como puede deducirse de todo lo anterior, aunque el Teatre Lliure procedía del Teatro Independiente y se integró en su dinámica desde el principio, colaborando y suscribiendo algunas de las principales iniciativas y documentos de los grupos, tuvo desde sus inicios unos planteamientos diferentes que apuntaban ya a lo que serían algunas de las vías de transformación y adaptación que lograron implementar varias de las compañías independientes para continuar trabajando en el marco de la nueva situación social y teatral española a partir de los años 80.

Hoy está constituido como una fundación privada, participada por varias administraciones públicas (Ayuntamiento de Barcelona, Diputació de Barcelona, Generalitat de Catalunya y Ministerio de Cultura) y su director, elegido por concurso, es Julio Manrique desde febrero de 2024.