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La Fura dels Baus


Breve historia

Aunque es sobradamente conocida la larga trayectoria de La Fura del Baus y el gran impacto de sus espectáculos (Accions, Suz/o/Suz, Fausto versión 3.0. y un largo etcétera), es menos sabido que la compañía se inició en la línea y en el periodo en el que la escena española menos convencional estaba protagonizada por el Teatro Independiente.

Es cierto que, más adelante, al igual que otros colectivos incluidos en esta web (La Zaranda, Teatro Fronterizo, etc.), emprendieron un camino muy personal y ya alejado de buena parte de los planteamientos de aquel movimiento. Sin embargo, no cabe olvidar sus años de aprendizaje o el inicio de alguno de sus miembros dentro del Teatro Independiente, aunque ellos mismos consideran esa etapa como de semiprofesionalidad.

El embrión de La Fura dels Baus surgió en 1979, integrado por Marcel.li Antúnez, Carlus Padrissa y Pere Tantinyà. Se trataba de una cooperativa que se inscribía de alguna forma en la línea del teatro festivo inaugurada por Els Comediants y que conjugaba la música y el teatro. Generalmente, tenían la calle como escenario.

El nombre de La Fura dels Baus surgió de forma casual y fue asumido más por su efecto sonoro que su significado (“fura” es ‘hurón’ en catalán y el Baus es un río que pasa por Moià, localidad en la que se halla la sede del grupo).

En el año de su fundación, presentaron Vida i miracles del pagès Tarino i la seva dona Teresina, con el que actuaron en Las Ramblas de Barcelona y recorrieron Cataluña en un carro tirado por una mula.

Un año después de su creación, el grupo había crecido y contaba ya con 15 miembros que trabajan preferentemente en improvisaciones. En este segundo año de vida, después de largas giras por localidades de Cataluña, hicieron un primer cambio de sentido y realizaron Sant Jordi, un espectáculo de carácter más urbano.

Coincidiendo con la llegada de la nueva década, decidieron hacer vida comunitaria en el campo y se instalaron en Moià (Barcelona), donde empezaron a investigar en las técnicas circenses, de funambulismo y de pirotecnia (de hecho, estas últimas ya las habían introducido en Sercata).

El grupo se redujo e incrementó su estabilidad, a la par que avanzó —tras varios espectáculos de transición (Vía 00, Electrofocs, Mobil Xoc, etc.) en los que abandonó el teatro de calle— hacia la muy personal forma de creación inaugurada con Accions (1983), una producción que tuvo un impacto extraordinario en el mercado teatral y en los medios de comunicación, y cuya estética es la que se reconocerá ya, a partir de entonces, como la propia de La Fura dels Baus.

En ese mismo año, dieron a conocer su Manifiesto canalla, que definirá su trayectoria para los siguientes lustros.