Festival de Teatro de Sitges
Breve historia
El Festival de Teatro de Sitges fue creado en 1967, bajo la denominación de Semana de Teatro Actual, por iniciativa del Ministerio de Información y Turismo y con la ayuda económica del Ayuntamiento de la localidad, en el marco de los tiempos algo más “relajados” que atravesó la cultura española bajo la etapa del ministro Fraga Iribarne. Este origen tan marcadamente institucional no deja de resultar paradójico si se tienen en cuenta los repetidos conflictos políticos que registró a lo largo de sus primeros años de historia.
En principio, fue creado para fomentar la promoción de jóvenes dramaturgos españoles que tenían complicado el acceso a los escenarios. Durante una semana, se representaba cada día la obra de un escritor y se organizaba posteriormente un coloquio del público con él y con el grupo que la había puesto en escena. Un jurado otorgaba un premio al que era considerado como el mejor trabajo.
Los galardones de las cuatro primeras ediciones recayeron en Moncho y Mimí de Jerónimo López Mozo, El gorrinillo de Emilio Granero Sancho, El último gallinero de Manuel Martínez Mediero y La fira de la mort de Jaume Vidal Alcover.
Dado el carácter un tanto particular del certamen, pues se suponía que sólo acudía a él un público muy especializado, se desarrollaba bajo el sobreentendido de que la censura podía relajar en él su celo inquisitivo. Esto dio lugar varias veces a la paradoja de que obras autorizadas para su programación fueran expresamente prohibidas para ser representadas después en otras ciudades. Así ocurrió, por ejemplo, con Los muñecos, de Luis Riaza, en 1969 y Parece cosa de brujas, de Luis Matilla y Jerónimo López Mozo, en 1973.
Por añadidura, la relativa permisividad inicial desapareció prácticamente una vez que el involucionista Sánchez Bella reemplazó a Fraga Iribarne al frente del Ministerio. Desde entonces, un elevado número de obras que eran presentadas para la programación resultaron censuradas; y aún otras que estaban inicialmente autorizadas para su representación en el Festival (como La curiosa invención de la escuela de plañidores, de Manuel Pérez Casaux, en 1971; o Crónicas de Sátrapas del mismo autor y El regreso de los escorpiones de Manuel Martínez Mediero al año siguiente) corrieron la misma suerte.
El hecho de que el Festival fuera escenario de protestas y conflictos políticos cada vez más intensos y repetidos fue uno de los factores que condujo a su primera desaparición, en 1975. Sin embargo, en 1977, ya en otro contexto político, renació y experimentó desde entonces un largo periodo de progresivo renacimiento bajo la dirección de Ricard Salvat que se mantuvo al frente de él hasta 1986.
Este renacimiento incluyó ampliar el alcance del certamen, convirtiéndolo en un Festival Internacional; mejorar notablemente a la calidad de los espectáculos y grupos programados; extender muy notablemente su oferta (20 obras españolas y cinco extranjeras en 1977, 24 obras españolas y 8 extranjeras en 1979, 24 obras españolas y 14 extranjeras en 1980…), crear nuevos premios: se estableció el Artur Carbonell para el mejor montaje en 1977 y luego llegarían el Santiago Rusiñol al mejor texto, el Cau Ferrat a la mejor aportación artística, el Lisístrata a la mejor aportación feminista…
El Festival de Sitges no fue nunca un certamen reservado para el Teatro Independiente, pero fue de facto un lugar privilegiado para la exhibición de sus espectáculos y una cita a la que los grupos trataron de acudir una y otra vez.
Entre muchos otros que actuaron en él durante el periodo 1967-80, cabe citar al Teatro Fronterizo, Gogo, El Candil, Cátaros, Corral de Comedias, Canon, T. U., de Murcia, Akelarre, Tabanque, Ditirambo, Ziasos, El Lebrel Blanco, Troula, Teatro Carrusel, Teatro de la Ribera, la Companya Adrià Guyal, etc.; y, entre los extranjeros, Rajatabla de Caracas, A Barraca de Lisboa, Bondo de Puerto Rico, Air Libre de París, Teatro Estudio de La Habana, Württembergerische Landesbühne de Alemania, Teatron Kaisarianis de Grecia, Teatr Wspolczesny de Polinia, etc.
A su vez, entre los autores estrenados en el Festival, además de los citados con anterioridad, se hallan José Sanchis Sinisterra, Miguel Romero Esteo, Rodolf Sirera, José Arias Velasco, Castelao, Juan Antonio Castro, Osvaldo Dragún, Jorge Díaz, Alberto Miralles, Lauro Olmo, Lorenzo Piriz Carbonell, etc., por citar sólo a algunos escritores contemporáneos en nuestras lenguas.
El Festival murió en 2025. La directora general de Promoción Cultural de la Generalitat de Catalunya aseguró entonces que “el modelo está agotado y no concuerda con la nueva política que el Departamento de Cultura pretende imprimir a la creación contemporánea”.
Algunos de quienes lo habían dirigido, como Joan Ollé o Magda Puyo, mostraron su profundo desacuerdo; y el director que le dio su gran impulso, Ricard Salvat, fue muy claro al respecto: le pareció que el cerrojazo era “increíble” y peor aún que “lo hagan con tanta impunidad” (El País, 28-01-2005).
Programa
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Algunos de las principales obras que fueron programadas en el Festival de Teatro de Sitges entre 1967 y 1980 fueron los siguientes:
• L’ombra de l’escorpí, de Maria Aurèlia Capmany, 1971.
• El temps escènic, de Joan Brossa, 1971.
• Conferencia de paz, de Hermógenes Sáinz, 1971.
• Paraphernalia de la olla podrida, de Miguel Romero Esteo, 1972.
• El Fernando, de José Arias Velasco, Ángel García Pintado, Jerónimo López Mozo, Manuel Martínez Mediero, Luis Matilla, Manuel Pérez Casaux, Luis Riaza y Germán Ubillos, 1972.
• La piedad, de Fernando Herrero, 1972.
• El desván de los machos y el sótano de las hembras, de Luis Riaza, 1973.
• Tomar providencia de crucifernario, de Alberto Miralles, 1974.
• Tiempo de 98, de Juan Antonio Castro, 1976.
• Viva el Duque, nuestro dueño, de José Luis Alonso de Santos, 1976.
• El pechicidio, de Lauro Olmo, 1976.
• Plany en la mort d’Enric Ribera, de Rodolf Sirera, 1977.
• Barraca contra Tirandentes, de Augusto Boal, 1977.
• Os velhos non debe de namorarse, de Castelao, 1977.
• El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias, 1977.
• Zé do telhado, de Helder Costa, 1978.
• Los sobrevivientes, de Jorge Díaz, 1978.
• El señor de Mockinpott, de Peter Weiss, 1978.
• Los muertos, de Max Aub, 1978.
• Opereta, de Witold Gombrowicz, 1979.
• Su hijita, de Tadeusz Rozewicz, 1979.
• Cartes al pare, de Franz Kafka, 1979.
• Memoria de los pozos, de Martín Elizondo, 1979.
• Ñaque, de José Sanchis Sinisterra, 1980.
• En el començc, començ, de Joan Salvat Papasseit, 1980.
• Misteri de dolor, de Adrià Gual, 1980.
• Fe, esperanza y caridad, de Odon von Horvath, 1980.
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Para saber más...
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Las fichas de este sitio web han sido elaboradas sobre la base de la información contenida en los documentos que figuran en su Bibliografía general, en la base de datos de Estrenos teatrales del CDAEM, en otros materiales accesibles por vía digital y en los artículos que se hallan referenciados, en su caso, en los propios textos de las fichas.
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En el caso de esta, se ha obtenido información de manera particular de:
• Feuillastre, Anne Laure (2020) “La politización del festival de teatro durante el tardofranquismo”. En Cahiers de civilisation espagnole contemporaine. En línea: (Consulta 07.06.2025).
• Ragué Arias, Maria-Josep (1987). “El Festival Internacional de Sitges”. En Catalònia, 2. En línea: (Consulta 07.06.2025).
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