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Encuentro del Teatro Independiente en Zaragoza


Breve historia


El Encuentro de Teatro Independiente que se organizó en Zaragoza en 1969 no ha recibido, salvo escasas excepciones, la misma atención que otros eventos de parecida naturaleza. Sin embargo, por su contenido, por los grupos participantes y porque la abrupta manera con la que terminó es muy ilustrativa de las dificultades políticas de la época, merece una descripción siquiera resumida. Eso es precisamente lo que ofrece el texto que sigue a continuación, elaborado por la actriz Rosa Vicente, miembro entonces del Teatro de Cámara de Zaragoza y testigo de excepción de aquel Encuentro.

La idea de la celebración del encuentro del Teatro Independiente en Zaragoza surgió a finales de 1968 por parte de algunos de los principales grupos que entonces existían. El objetivo era contrastar opiniones, estudiar los problemas comunes y establecer unos acuerdos que posibilitaran una acción conjunta. Por unanimidad, se decidió que se realizara en Zaragoza por su ubicación geográfica y el Teatro de Cámara de Zaragoza (TCZ) asumió su organización.

El Encuentro se celebró en una finca que tenía Mariano Cariñena, director del TCZ, en las inmediaciones de la capital aragonesa. Debía haberse iniciado el viernes 24 de enero de 1969, justo el día en el que Fraga Iribarne, Ministro de Información y Turismo, apareció en Televisión para declarar el Estado de Excepción en todo el territorio nacional. Por ello, según fueron llegando los asistentes al restaurante Casa Emilio, lugar elegido para la cita previa, lo primero que se hizo fue analizar si se suspendía o no el encuentro.

Se decidió seguir adelante, y esa misma noche se celebró la primera reunión con los asistentes que ya estaban en Zaragoza: Antonio Malonda, Yolanda Monreal, Ángel Facio, Ramiro Oliveros, Nadala Batiste, Manel Serra, Fabià Puigserver, Jordi Teixidor, Ricard Salvat, José María Rodríguez Buzón, Pedro Álvarez Ossorio, Mariano Cariñena, Pablo Antonio Royo, Mariano Anós y Juan Antonio Hormigón, todos ellos miembros destacados de sus respectivos grupos. Por supuesto, habían sido invitados todos los grupos peninsulares; sin embargo, quizá muy significativamente, sólo acudieron representantes de los que tenían más identidad organizativa, mayor consolidación y una voluntad más clara de transformación de las formas de producción teatral. También es posible que los rumores sobre el endurecimiento de la situación política y, por qué no decirlo, las filias y fobias —políticas, teatrales o personales— que se registraban frecuentemente entonces en el seno del movimiento independiente influyeran en no pocas ausencias.

En la primera sesión del Encuentro, se asignó un voto por cada grupo asistente, independientemente del número de asistentes presentes de cada grupo, y los temas que se debían tratar, muy representativos de lo que era o quería ser ese movimiento, quedaron agrupados en cuatro bloques:

  • • Teatro y sociedad. Función del Teatro en el seno de una comunidad social.

    • Hacia un intento de definición del Teatro Independiente

    • Bases para una acción conjunta a nivel nacional de los Teatros Independientes.

    • El Teatro Independiente frente a los organismos oficiales.

Tras la segunda sesión del Encuentro, celebrada en la mañana del sábado, día 25, se decidió —según me cuenta Pedro Álvarez Ossorio— que Mariano Anós se acercara a Zaragoza y volviera para dar noticias de cómo iban transcurriendo los hechos y que, si no volvía ni daba noticias, se suspendiera el encuentro.

Anós no volvió. Varios de nosotros acompañamos por la noche a Juan Antonio Hormigón a su casa y, de inmediato, este bajó a decirnos que le había ido a buscar la policía y que le habían dejado el mensaje de que se presentara en Comisaría al día siguiente.

Los demás nos fuimos a una pensión y decidimos ejecutar el plan que se había diseñado antes de concluir la sesión de ese día, consistente en que, a las 6 de la mañana del día 26, iríamos a una gasolinera próxima a la finca de Mariano Cariñena para ir avisando los grupos a fin de que cada uno volviera de regreso a su ciudad. Algunos, una vez informados, regresaron a sus localidades de origen dando un rodeo. Más tarde supimos, por los interrogatorios sufridos por Hormigón, que la policía había estado buscando la finca de Mariano Cariñena, pero no la encontraron.

Inmediatamente después, hasta 12 miembros y colaboradores del TCZ fueron interrogados y pasaron a la cárcel sin firmar declaración, lo que permitía que estuvieran a disposición de la policía político-social para volver a ser interrogados cuando esta lo considerase oportuno. Entre ellos, estaban Pablo Antonio Royo (que fue desterrado a Albarracín y al que, en el registro que hizo la policía en su casa, le fueron incautadas las fichas de los 500 miembros del Club de Espectadores del grupo), Mariano Anós, Juan Antonio Hormigón, María José Moreno, etc. Otro de los miembros del grupo, Eduardo González, fue detenido más tarde, porque había ido a Sevilla a terminar la carrera.

Pocos días después de la detención de Eduardo González, excarcelaron a Hormigón y lo llevaron nuevamente a Comisaría, donde fue torturado con medios físicos y mecánicos. El médico de la cárcel certificó que González y él habían sufrido malos tratos.

Ambos quedaron encausados en un mismo sumario y los trasladaron a la cárcel de Carabanchel (Madrid) para ser juzgados por el Tribunal de Orden Público, con una petición de pena de dos años. El encarcelamiento de Hormigón dio lugar a un incidente internacional, porque Jack Lang, entonces director del Festival Mundial de Teatro Universitario Festival de Nancy de 1969, y que sería tiempo después ministro francés de Cultura, decidió nombrarle presidente de los coloquios del certamen, por lo que su silla permaneció vacía a lo largo de todos ellos. Además, se firmaron escritos de protesta y los medios internacionales que habían asistido al Festival se hicieron eco de la noticia.

El juicio se celebró el 24 de junio de 1969. La condena fue de siete meses, pero como González y Hormigón habían estado en la cárcel ya seis, fueron puestos en libertad el 2 de julio de 1969.

Meses antes, con fecha 20 de marzo de 1969, la Dirección General de Cultura Popular y Espectáculos del Ministerio de Información y Turismo, comunicó al TCZ la cancelación de su inscripción en el Registro Nacional. Se convirtió así en un grupo ilegal a partir de ese momento, lo que precipitó el final de su historia.



  • Para saber más...
    • Las fichas de este sitio web han sido elaboradas sobre la base de la información contenida en los documentos que figuran en su Bibliografía general, en la base de datos de Estrenos teatrales del CDAEM, en otros materiales accesibles por vía digital y en los artículos que se hallan referenciados, en su caso, en los propios textos de las fichas.

    • En el caso de esta, se ha obtenido información de manera particular de:

      • Hormigón, Juan Antonio (1974). “Del Teatro Universitario a los Teatros Independientes. En Teatro, Realismo y Cultura de Masas, Madrid, EDICUSA.

      • Vicente, Rosa (2025). “El Encuentro de Teatro Independiente de Zaragoza de 1969”. En Las jornadas de lucha y represión durante el franquismo en Aragón entre 1960 y 1976, Zaragoza, COMUNITER.