Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita, de Guirigai
Breve historia
Fue el primer espectáculo de un grupo que aún sigue en activo, con 46 años de ininterrumpido trabajo —primero, desde Madrid; y, a partir de 2005, en la sala estable que gestiona en Los Santos de Maimona (Badajoz)— a través del cual ha producido alrededor de 60 montajes, aparte de haber contribuido de manera decisiva a la puesta en marcha de diversas iniciativas sectoriales nacionales e internacionales.
Su bautismo de fuego se produjo en 1979, en un momento en el que el Teatro Independiente se acercaba a su progresiva disolución. Sin embargo, los fundadores de Guirigai —Agustín Iglesias, Antonia Bueno y Paco Muñoz—, con intensa trayectoria previa haciendo teatro aficionado vinculado a los movimientos vecinales de Madrid, vieron una oportunidad en el establecimiento de los primeros ayuntamientos democráticos desde el fin del franquismo.
Por ello, eligieron hacer un “Lorca” aparentemente muy festivo, basado en la fusión de un par de fragmentos de los Títeres de cachiporra, pero subrayando la crítica al caciquismo y a la opresión de la mujer contenida en las farsas del autor granadino, sin traicionar por ello el tono poético y mágico de aquellos textos.
Siendo prácticamente imposible representar en Madrid, contactaron favorablemente con diversos responsables de varias decenas de municipios de Castilla-La Mancha y, con la ayuda de CC.OO., llevaron el montaje durante el verano de 1979 a teatros abandonados que no abrían sus puertas desde el fin de la República, viejas salas de cine, graneros y espacios al aire libre, a veces aupados en las plataformas de diversos medios de transporte.
Dadas las localidades en las que fue presentado, el espectáculo generó la publicación de artículos y críticas prácticamente sólo en medios regionales, pero todas ellas fueron elogiosas: “el conjunto del espectáculo: trajes, iluminación, escenografía, merecen el aplauso y mucho más” (Pilar Arrieta, Guadalajara, 7-08-79); “Lorca no es un autor fácil y han profundizado en él para captar su poesía” (Nicasio Sanchis, La Verdad, 23-8-79). Y Miguel Bilbatúa escribió que se trataba de un “trabajo lleno de imaginación en el que cada escena está repleta de pequeños detalles, de mínimas actuaciones secundarias, que completan y dan sentido a esta farsa (…). Es la recuperación de los orígenes en unos momentos en que todos nos planteamos cuál debe ser el teatro popular” (Mundo Obrero, 10-8-79).
Después vendrían varias decenas de espectáculos, más complejos desde el punto de vista dramatúrgico y escénico, basados mayoritariamente en obras de autores clásicos y en textos de Agustín Iglesias. Pero esta Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita inauguró una forma de entender el teatro a la que Guirigai ha sido siempre fiel a lo largo de sus largas décadas de historia.
Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita. Guirigai. Julio de 1979. Federico García Lorca. Agustín Iglesias. Guirigai. Las fichas de este sitio web han sido elaboradas sobre la base de la información contenida en los documentos que figuran en su Bibliografía general, en la base de datos de Estrenos teatrales del CDAEM, en otros materiales accesibles por vía digital y en los artículos que se hallan referenciados, en su caso, en los propios textos de las fichas. Ficha artística
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