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Sol, solet, de Els Comediants


Breve historia

Nacido a partir de una acción en la calle, Sol, solet se estrenó el 4 de noviembre de 1978 en la plaza de la Porxada de Granollers (Barcelona) y fue adaptada más adelante para su representación en teatros, ganando así en luminosidad y explosividad.

El gran éxito que obtuvo desde sus inicios dio lugar a que fuera representada durante cuatro años seguidos, sumando más de 200 funciones. Lógicamente, al ser una producción colectiva de tan dilatada trayectoria, tuvo una elevado número de intérpretes que se fueron sucediendo a lo largo del tiempo.

El espectáculo proponía un viaje por los cuentos infantiles para rendir homenaje al sol de los países mediterráneos y se construyó en la forma de un conflicto poético: el del sol contra el mal tiempo.

En él, se utilizaban títeres, teatro de sombras, guiñol, gigantes y cabezudos, y convivían en la puesta en escena elementos de farsa, circo, acrobacias, equilibrismos, etc., además de referentes tomados de la commedia dell’arte y las sombras chinas.

La música, que era una mezcla de ritmos tradicionales y modernos, había sido compuesta por la Companyia Elèctrica Dharma —uno de los grupos catalanes de jazz-rock más importantes de la época— que participaba en los montajes y la tocaba en directo.

Sol, solet planteaba, en palabras de la compañía, “un itinerario guiado por la música de la canción popular y mágica que conduce al público a vivir el noviazgo entre el sol y la luna, en el combate contra las nubes, y el establecimiento del ciclo de las estaciones del año. Canto a la luz del mundo, en la naturaleza, a las ganas de vivir, de saltar, correr y gritar a los cuatro vientos que las cosas más simples permiten alcanzar la felicidad”.

Netamente visual y poético, Sol, solet llenaba el espacio y empapaba al espectador de un mensaje de optimismo y vitalidad que, teniendo en cuenta el momento social y político del estreno de la obra —en plena transición política y tras la aprobación de la Constitución—, podía interpretarse como una expresión del deseo de recuperación de las libertades.

Sol, solet supuso el inicio del reconocimiento internacional de Els Comediants. Un ejemplo de ello, aparte de sus numerosas representaciones fuera de España, fue que, a partir de una invitación del director Maurizio Scaparro, responsable de la Bienal de Venecia entre 1979 y 1982, el espectáculo fue el germen de la restauración del Carnaval Ciudadano de esa localidad en 1980, que se convirtió en un gran encuentro multicultural. .

Jaume Melendres escribió sobre el montaje que los miembros de Els Comediants "no poseen verdad alguna o —acaso de poseerla— no la venden al final de sus espectáculos. Sol, solet (palabras iniciales de una canción popular catalana) ni siquiera ha caído en la tentación del ecologismo. Su única reivindicación es el juego. El suyo es un mundo feliz, situado en las antípodas de Huxley. En Sol, solet no se detecta sarcasmo alguno. Els Comediants inventaron este tipo de espectáculos cuando todavía se creía que el teatro había de ser siempre trascendente. Se replegaron en el mercado de los niños, el único donde se permitían las frivolidades. Progresivamente su público se fue haciendo adulto y hoy ya es del todo imposible establecer entre la congregación de curiosos una edad tipo". (Fotogramas, 7-09-79).

Con motivo de su estreno en Madrid en 1980, a donde llegó tras una larga gira por Islandia, Dinamarca, Alemania, Italia, etc., Rosana Torres señaló: “Sol, solet es un cuento lleno de magia que narra un viaje, el viaje al Sol que emprenden unos charlatanes y en el que se encontrarán y enfrentarán con mil inquietantes aventuras. Números de circo, música por todas partes, inventos estrafalarios... Sol, solet es la muestra más clara de una labor que a lo largo de los últimos nueve años han venido realizando Els Comediants” (El País, 8-10-80).

El espectáculo recibió numerosos premios en 1980: el Ciutat de Barcelona, el Premio Radio España al mejor espectáculo representado en Madrid, el Premio de Long Play al mejor espectáculo, el Premio de El Espectador y la Crítica, y el Premio Serra d’Or a la mejor aportación teatral en Barcelona.

En 1983, se publicó el libro Sol, solet. Versió lliure, sensorial, còsmica i literària de l'espectacle Sol, solet Sol, solet, un libro-objeto muy celebrado que facilitaba una re-lectura gráfica del espectáculo y que daría pie a la creación de la Editorial de l’Eixample, especializada en libros de diseño.

Ficha artística