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Ronda de mort a Sinera,de la Escola d’Art Dramàtic Adrià Gual


Breve historia

Ronda de Mort a Sinera es un trabajo de dramaturgia de Ricard Salvat, realizado a partir de textos del escritor catalán Salvador Espriu.

Se estrenó en el Teatro Romea de Barcelona en 1965, aunque en 1963 ya se había podido ver una primera versión bajo el nombre Gent de Sinera. Sobre esta base, modificada, ampliada y con la intervención del mismo Espriu en la redacción de nuevos textos de enlace, a fin de dar una mayor unidad a la representación —sobre todo con los diálogos entre Teseo y Ariadna—, se llegó al resultado final.

La obra recrea situaciones, acontecimientos y personajes de la vida cotidiana que, a modo de lección moral y civil, muestra el inexorable camino hacia la muerte. Por eso, esta, como personaje mudo, preside toda la representación y, al final, recoge a todos los personajes en una danza que los abraza y hermana como testigos del tiempo que se acaba.

El espacio y la referencia geográfica del espectáculo es Sinera (anagrama de Arenys de Mar, el pueblo de adopción de Espriu). Así pues, la representación era una visualización teatral del mundo mítico que el autor había construido en sus obras. Desde el primer verso del espectáculo, en palabras del Altísimo ("Si de nou voleu passar"), hay una invitación y voluntad de vínculo con la Sinera inicial de su obra anterior, Primera història d'Esther, y de todos sus personajes.

La obra, formalmente construida sobre dos partes y un entremés, es un caleidoscopio de personajes y situaciones que se entrecruzan en secuencias y unidades que están determinadas por su origen narrativo o poético, relacionado con las danzas de la muerte medievales. La suma de todas estas secuencias da la imagen de un tiempo cotidiano que describe la vida de un pueblo.

Ronda de Mort a Sinera es un excelente ejemplo en catalán de las potencialidades que puede haber en un trabajo dramatúrgico sobre textos literarios que inicialmente no han sido pensados para la escena. Fue, además, un montaje escénico muy destacable por su escenografía, por la complejidad de la puesta en escena y por el carácter coral de la representación.

La revista Yorick saludó el estreno con auténtico entusiasmo, hasta el punto de que Gonzalo Pérez de Olaguer le dedicó el artículo de opinión de apertura del ejemplar en el que se publicó la crítica, y lo comenzó así: “La caída del telón —día 1 de octubre— al finalizar el estreno, dentro del VIII Ciclo de Teatro Latino, de Ronda de mort a Sinera, de Salvador Espriu, arrancó un estallido de júbilo difícilmente asimilable. Fue una noche que quedará grabada, sin duda, como hito importante en la historia del teatro español” (nov.-1965).

En cuanto a la crítica incluida en aquel ejemplar, se señalaba en ella que “Ricardo Salvat, conocedor a fondo del poeta, sabe también cuál es la técnica necesaria para trasponer a lo dramático la producción del poeta de Sinera: l.a ‘distanciación’ (…). Partiendo de esas premisas, y acentuando la objetividad, la distanciada perspectiva que ya contiene en sí la producción de Espriu, Salvat ha montado con una ejemplaridad imperfectible esa serie de poemas y relatos de Salvador Espriu para integrar esta moderna Danza de la Muerte (…) .Todo, en fin, se combinó y armonizó, casi matemáticamente, pero con una flexibilidad y un ritmo absolutamente fuera de lo común” (Enrique Sordo, Yorick, nov.-1965).

También Gonzalo Pérez de Olaguer subrayó en su artículo la apuesta escénica de Salvat de aplicar al montaje las técnicas del ‘distanciamiento’: “El contenido de Espriu va muy bien para el continente épico que preconizaba Brecht. Pero esta forma brechtiana pide a gritos, para llevarla a cabo, una experiencia que pocos tienen. Pero entre esos pocos está Ricardo Salvat” (Yorick, nov.-1965).

Ficha artística