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Quejío, de La Cuadra


Breve historia

Salvador Távora imprimió su carisma y su fuerza escénica para reflejar la opresión de los trabajadores andaluces en Quejío, primer espectáculo de La Cuadra; un montaje que se basaba en el cante y baile flamencos, y en una gran potencia visual con ausencia casi total de texto dramático.

Aunque su desarrollo escénico tenía una voluntaria continuidad, estaba conceptualmente dividido en diez “ritos o escenas rítmicas” (“La búsqueda del hombre”, “Sudor y bulerías”, “La emigración”, “Compás y unión”…).

Los recursos escenográficos eran tan sencillos como expresivos: un bidón lleno de piedras, tres juegos de maromas, un cántaro, cuatro soportes de candilejas, una guadaña, un almirez, una silla de enea…

El espectáculo no sólo fue un éxito con escasos precedentes en España, sino también fuera de nuestras fronteras. El crítico Pierre Marcabru lo describió así: “No hay nada hablado, todo es cantado, bailado, y nunca la violencia de la opresión, tal como la rebelión, han sido tan claras. La penumbra, tres llamas, sombras encadenadas, guitarra y voz humana: ya es bastante. Todo es posible”. (France-Soir, 24-05-73).

Y Colette Godard señaló: “El descubrimiento de estos días fue el grupo La Cuadra de Sevilla. No importa no entender el sentido de las letras: la verdad de los símbolos, la belleza de los movimientos que escapan a las travesuras coreográficas, las entonaciones roncas, doloridas, llegan a una grandeza mítica que no puede dejar de conmover” (Le Monde, 26-04-72).

Gracias a que la censura consideraba que los espectáculos flamencos eran “superficiales”, Quejío consiguió evitar una prohibición que podría parecer ineludible si se tiene en cuenta la enorme e indisimulada carga de crítica social que tenía el montaje. José Monleón, que estaría muy vinculado profesionalmente al trabajo del grupo, comentó cómo los censores toleraban la representación de la obra sin percatarse de su contenido: “Noche tras noche, a partir de la una de la madrugada, contemplada por los censores como si se tratara de un flamenco más para turistas, la representación de Quejío se asentó hasta convertirse, durante varios meses, en una de las atracciones de nuestra vida teatral”.

En un primer momento, el estreno absoluto de la obra iba a realizarse en el Festival du Théâtre des Nations de París, pero José Monleón y José Carlos Plaza quedaron tan impresionados por la obra, que adelantaron su puesta en escena al 15 de febrero de 1972 en el Pequeño Teatro de la calle Magallanes de Madrid, sede del T.E.I., donde el montaje obtuvo el mismo éxito que conseguiría dos meses más tarde en París.

Pocos días después, José Monleón escribió en Triunfo: “Si nuestra sociedad se interesara realmente —sin convertirlo en encantada mercancía— por el arte popular, trabajos como este de Quejío serían un poco menos que clásicos. (...) La creación teatral ha consistido esencialmente en mostrarse, sustituyendo al quejido comercializado (...) por el "quejío" lúcido enraizado en una conciencia de la propia historia. (...) Y que nadie objete la perogrullada de que el cante no es la política. Es, como cualquier expresión cultural la visión del yo y del y del mundo desde una situación en gran medida definida por componentes socio-políticos” (4-03-72).

Y Gonzalo Pérez de Olaguer confesó: “Uno en el teatro pocas veces ha sentido los escalofríos recorrerle la espina dorsal como a lo largo de esa hora y media de la que tanto y tanto se podía escribir. (...) Ellos a la luz de las candilejas de aceite, historizan el lamento de una colectividad. (...) Han buscado a través de sus propias realidades sociológicas la autenticidad de su forma de expresión y la han dado a la sociedad los años 70; han expresado su realidad a través de su propia lengua, llenas de llagas y amarguras Fue tal la impresión que causó el montaje en París, que desde ese momento La Cuadra adquirió una proyección internacional, que le acompañó en los sucesivos montajes” (Mundo Internacional, 26-08-72).

El espectáculo estuvo “vivo” durante más de tres años, consiguiendo 748 representaciones, de las cuales 239 fueron en diez países de Europa y Latinoamérica, entre ellas las realizadas en 17 Festivales internacionales (Nancy, Aviñón, Manizales, Belgrado, Berlín, etc.).

En 2017, como recuerdo y homenaje a aquel primer montaje, Quejío se repuso para un número reducido de funciones en el Teatro Távora de Sevilla.

Ficha artística