No hablaré en clase, de Dagoll Dagom
Breve historia
No hablaré en clase fue uno de los mayores éxitos del Teatro Independiente. Se estrenó en el teatro de la Aliança de Poble Nou (Barcelona) en febrero de 1977 y fue el primer espectáculo profesional de Dagoll Dagom, entendiendo como tal el hecho de recibir un dinero fijo y regular por el trabajo.
Los actores de la compañía, cuyas edades oscilaban entre los dieciocho y los treinta años, se concedieron un sueldo de mil pesetas de las de entonces (120 euros de hoy en valor actualizado) por bolo que, al principio de octubre de 1977, al comenzar la temporada en la Sala Cadarso de Madrid, convirtieron en una nómina de cinco mil pesetas (600 euros actuales) semanales, todo incluido.
El régimen de trabajo era espartano y consistía en vender los bolos por toda España a un precio de 20.000 pesetas (2.400 euros a valor de hoy), enviar los carteles, conducir la furgoneta, cargar, descargar, montar el decorado y las luces y, al final de todo, hacer la función.
A diferencia de otros grupos independientes, que no mencionaban los nombres de los profesionales que intervenían en los montajes, Dagoll Dagom sí lo hizo. Conocemos el reparto de No hablaré en clase (Araceli Buch, Gloria Martí, Josep Lluís Arrevola, Pepe Rubianes y Josep Parramon), el director (Joan Ollé) y hasta los nombres de los técnicos: Maira Moreno y Quico Romeu.
No hablaré en clase se presentó antes de las primeras elecciones democráticas del país y hubo de soportar todavía los lamentables trámites de la censura franquista, que, en una primera instancia, el 5 de octubre de 1976 prohibió completamente el espectáculo, de arriba a abajo. Como respuesta, Dagoll Dagom publicó una esquela en los diarios de Barcelona hablando de No hablaré en clase como si se tratase de un difunto.
Pero no fue lo único que hizo el grupo. Joan Ollé y Josep Parramon volvieron a presentar el texto a la censura, pero cambiándole el título —ahora se llamaba Pan con aceite y azúcar y otras letanías— y los nombres de los personajes – un recurso bastante habitual para esquivar la censura—. El resultado fue que la obra fue autorizada, también de arriba abajo, y pudo ver la luz en febrero de 1977.
Sin embargo, en la tarde del estreno en Madrid en la Sala Cadarso, en octubre de ese mismo año, se produjo otro incidente con la censura que era también habitual en la época. Antes de la función, se presentó en el teatro un censor que exigió que la obra fuera representada previamente y en exclusiva para él. Así se hizo. El individuo encontró una gran cantidad de momentos “irrepresentables” y ordenó que fueran inmediatamente cortados, por lo que el espectáculo resultaba casi imposible de representar. Los responsables de la Sala, Carlos Sánchez (ex miembro de Tábano) y Carmen García, movieron cielo y tierra y consiguieron que el Director General de Teatro del Ministerio de Cultura, que iba a acudir al estreno, se hiciese responsable de que se llevara a cabo la función; y, con tal aval, se pudo finalmente representar.
No fue el único incidente. Joan Ollé explica así otro más: “(ocurrió) el 20 de noviembre de 1977, segundo aniversario de la muerte de Franco, en la Sala Cadarso de Madrid, el pequeño teatro donde se representaba el espectáculo con gran éxito de público. De madrugada, unos desconocidos lanzaron un cóctel molotov por la ventana. Afortunadamente, la ventana que eligieron daba a los lavabos y el fuego no se extendió por el teatro, pero el susto fue enorme; tanto, que la Asamblea de Actores de Madrid organizó unos piquetes de seguridad que venían a proteger a los actores y los espectadores durante las funciones”.
El País describió el espectáculo como “un recorrido por el mundo de la educación de posguerra a través de un niño, en el contexto de la represión de la cultura catalana. En el texto de la obra se han empleado numerosos materiales que comprenden literatura oficial de la posguerra, llamamientos de la Organización Juvenil Española, cartillas escolares, catecismos, libros de texto. En la parte musical se utilizan desde himnos a canto gregoriano y canciones melódicas de la época” (20-10-77). No tenía un desarrollo lineal, sino que se desarrollaba mediante una especie de “puzzle” de escenas.
De aquel “Amarcord catalán”, como fue calificado el espectáculo, que cosechó enorme éxito entre la crítica y gran respuesta por parte del público, dijo Juan Manuel Gisbert: “El gran resultado de la escuela de la que No hablaré en clase nos habla ha sido la despersonalización, el despoblamiento ideológico, la mediocridad cultural y el encuadramiento de la vacuidad. (…) No hablaré en clase es una parte de la historia de un despojamiento colectivo.” (Pipirijaina, ene.-1978).
Ficha artística
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Título
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No hablaré en clase.
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Grupo
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Dagoll Dagom.
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Estreno
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25 de febrero de 1977 en el Teatro de la Aliança de Poble Nou (Barcelona)
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Autores
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Josep Parramon y Joan Ollé.
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Dirección
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Joan Ollé.
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Escenografía
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Salvador Távora.
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Intérpretes
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Araceli Buch, Gloria Martí, Josep Lluís Arrevola, Pepe Rubianes y Josep Parramon.
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Para saber más...
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