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Medea,de Teatro Carrusel


Breve historia

La irrupción de la versión de Medea que Teatro Carrusel presentó en los escenarios en el año 1979 levantó alabanzas tanto de críticos como de público, y esa fue la tónica que se repitió en todas las funciones en las que fue representada y en todos los festivales en los que participó.

Tras nueve meses de ensayo, Medea, rito y ceremonia de una leyenda inmortal se convirtió en un espectáculo en clave de pantomima, prácticamente sin texto y realizado a partir de conceptos desarrollados por Lindsay Kemp y reelaborados por el grupo.

La danza y la música —que mezclaba music-hall, gregoriano, ópera y flamenco— daban una especial sensualidad al montaje. El espectáculo, que fue calificado como “ópera plástica”, poseía una calidad expresiva merced a un tratamiento estético muy depurado.

Sin duda, uno de los aspectos que más llamó la atención del público fue la estética del montaje. “En el escenario, ocho hombres que encarnan los personajes masculinos y femeninos ofrecen una ceremonia litúrgica y erótica sobre la historia de un amor fatal, en la que se mantiene el ritual de la tragedia clásica y se incorpora, entremezclándose, el refinamiento de la cultura gay con un dominio de los cuerpos desnudos, los bordados sacerdotales y profanos, las gasas, la pintura en los rostros y el cuerpo y los adornos en oro, plata y brillantes” (El País, 6-06-80).

Y el mismo diario añadía: “El grupo (…) no se ha sustraído a su ser andaluz, y ha incluido en este mito clásico, además del cante jondo, elementos plásticos esencialmente arraigados en su pueblo: los cirios, el humo y el olor a incienso, la imagen del Jesús crucificado y el agua bendita”.

El éxito fue tan arrollador, que sorprendió al propio grupo. Según uno de sus fundadores y co-director del espectáculo, Miguel Ángel Butler, “yo todavía sigo sin explicarme lo de Medea (…). Por entonces no había ni internet ni había nada. ¿Cómo narices se enteraron en Pamplona de que nosotros estábamos ensayando en Cádiz una Medea y por qué estaban tan interesados en que la lleváramos allí? Nunca nadie nos lo supo explicar. Lo cierto es que, como no nos había pasado nada parecido, adelantamos su estreno en Cádiz en 1979 y nos fuimos a Navarra. Y luego la hicimos en Sitges y allí estalló todo. De repente éramos una compañía independiente que demandaban en todos lados” (Diario de Cádiz, 22-10-17).

En definitiva, fue un espectáculo que desarrollaba un concepto muy rompedor y que resultaba difícil de olvidar: “Si usted no ha visto esta Medea, eso que se ha perdido. Y si la ha visto, tarde en ver otra, para que no se le vaya del pensamiento esta que acaba de ver”. (Miguel Ángel Brunet, 1-05-81).

Ficha artística