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La sangre y la ceniza, del Colectivo El Búho


Breve historia

Con La sangre y la ceniza, el Colectivo El Búho tuvo un importante impacto nacional e internacional. Realizó una gira por toda España, con temporadas en las Salas Villarroel (Barcelona), Valencia Cinema y Cadarso (Madrid). Además, participó en Festivales Internacionales de México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Colombia y Venezuela representando a España.

En este espectáculo, basado en un texto de Alfonso Sastre con versión del conjunto del grupo, pero más concretamente de Luis Matilla, El Búho perfeccionó y trabajó con mayor rigor el método que ya había iniciado en su primer montaje (Woyzeck, sobre texto de Büchner) y que se basaba en las orientaciones sobre la creación colectiva del dramaturgo colombiano Enrique Buenaventura.

Aunque el espectáculo estuvo firmado por el Colectivo, en la actualidad se sabe que de la dirección se encargó Juan Margallo y de los figurines y escenografía, Gerardo Vera.

Debido a la excesiva extensión del texto de Sastre, el grupo se vio obligado, siempre con la autorización expresa del autor, a suprimir algunas escenas para adecuarlo a la duración habitual de los espectáculos que se programaban en espacios teatrales.

Ello fue uno de los motivos que, según Xavier Fàbregas (Pipirijaina, 4, jun.-77), mermó el mérito de este montaje, lo mismo que doblar o triplicar personajes mediante un mismo actor simplificaba en exceso, a su juicio, la interpretación.

Los actores, siempre según Fábregas, adoptaron con un tono sentencioso, falsamente didáctico, que rompían, esporádicamente, mediante el uso de un tono farsesco. “La sangre y la ceniza es un texto ambicioso y requería un montaje, un enfoque, igualmente ambicioso”, ambición que habría requerido unos medios con los que no contaba el grupo, según explicaron ellos mismos en el programa de mano.

José Monleón (Triunfo, 17-12-77) advirtió casi los mismos problemas: poner excesivo énfasis en la fábula y en aquellas escenas de clara significación política y recurrir con excesiva frecuencia a la dominante farsesca; es decir, rasgos que habían sido muy habituales en una parte importante de las producciones del Teatro Independiente.

Añadió que “El Búho hace muy bien la obra que pretende hacer, con escenas estupendas y con actores que componen sus tipos con eficacia, pero no es la obra que Alfonso Sastre quiso hacer, un drama de la existencia individual conjugado con una lúcida reflexión sobre la política y el arte”.

Ficha artística