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La lliçó, de A-71


Breve historia

Por razones fáciles de imaginar, las obras del teatro del absurdo y de otras tendencias de vanguardia del siglo pasado no fueron precisamente habituales en los escenarios españoles una vez instaurado el régimen franquista. Por ello, tuvo especial relevancia que algunos grupos independientes trataran de hacer llegar al público algunos de esos textos, adaptándolos en la medida de lo posible a las circunstancias del país y sorteando los repetidos obstáculos de la censura.

Uno de los resultados más brillantes y elogiados de este esfuerzo fue la versión de La lección (La lliçó, en catalán) de Ionesco que llevó a escena A-71 en 1974.

El grupo logró que la censura la autorizara en abril de ese año para su representación en la Sala Gaudí, un espacio de exposiciones de la asociación cultural A-71 en la que el colectivo había surgido, adoptando su nombre, y que este convirtió en local teatral. No obstante, el estreno formal del espectáculo tuvo lugar en el mes de agosto en el Teatro Español de Barcelona.

Se trataba de una versión en el más amplio sentido de la expresión, pues A-71, sobre la base de una traducción realizada por Joan Argenté, decidió dar al texto un tratamiento dramatúrgico de un “realismo exasperado”, en palabras del propio grupo, para escenificar “los distintos modos de dominación, vejación, humillación, represión y posesión que se pueden ejercer sobre una persona, hasta conseguir su total anulación”. Para ello, el personaje del Profesor se desdoblaba “en los distintos estamentos dominadores: docencia, iglesia, ejército, administración y policía”. Así pues, la referencia a la situación política y social del país resultaba tan eficaz como evidente.

La crítica especializada acogió con auténtico entusiasmo la puesta en escena, dirigida por Joan Maria Gual, destacando muy en especial la interpretación, que fue realizada por Ramon Teixidor en el papel del Profesor, Núria Duran en el de la Alumna y el propio director en el de laCriada.

Con ocasión de su estreno en Barcelona, Xavier Fàbregas escribió: “Núria Duran y Ramon Teixidor nos ofrecen la más rica y más matizada interpretación de su carrera. En los dos, la gama de tonos y tintineo se coordina para dar al diálogo el ritmo que puede resultar más sugerente en cada escena, y el gesto, siempre mesurado, viene en ayuda de la palabra de una manera que parece espontánea, pero que es resultado de muchas horas de trabajo” (Destino, 10-08-74).

Tras su presentación en Madrid, en el marco del I Festival Internacional de Teatro Independiente celebrado en el Teatro Alfil, se elogió el trabajo de “unos actores que (…) lejos de caer en cualquier engolamiento trascendentalista, aprovecharon su escuela tradicional, las bases del naturalismo costumbrista, del sainete, incluso en el orden de la puesta en escena, para llegar a crear ese terror último (…) que define la obra y el pensamiento de Ionesco” (José Monleón, Triunfo, 2-11-74) y se calificó el espectáculo como una “lección de profesionalidad, de madurez”, alabando “la consistencia de los planteamientos (…), la calidad de la interpretación, la abierta y gozosa manipulación del texto” (Moisés Pérez Coterillo, Informaciones, nov.-1974).

El montaje de A-71 superó las 100 representaciones, cifra nada habitual en la época para un grupo independiente. En 2009, coincidiendo con el centenario de la muerte del autor rumano, Joan Maria Gual volvió a dirigir una versión del texto con Manel Barceló, Itziar Miranda y Maica Barroso como intérpretes. Este montaje se representó en el Teatro Español de Madrid y, al año siguiente, en el Teatro Romea de Barcelona.

Ficha artística