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Gran Compañía de Espectáculos Ibéricos


Breve historia

Gracias a arduas pesquisas —porque las referencias no son ni muy precisas ni muy abundantes—, se puede descubrir que, tras la Gran Compañía de Espectáculos Ibéricos se encontraban los hermanos Damián y Guillermo Galán Nogales.

Asentados ambos en Extremadura, el primero destacó como escenógrafo, después de esta experiencia, en muchos espectáculos producidos en esta comunidad autónoma; y los dos, como gestores del Centro Dramático de Extremadura. Fundaron asimismo la empresa Espectáculos Ibéricos S.L. y han mantenido una trayectoria en el sector de las Artes Escénicas durante décadas.

Aunque los dos montajes producidos por la Gran Compañía de Espectáculos Ibéricos figuran como creaciones colectivas en el Centro de Documentación y Archivo de la Sociedad General de Autores y Editores (CEDOA-SGAE), Juan Alfonso Rodríguez Nates aparece como autor de La Odisea americana, estrenada en la Sala Cadarso de Madrid el 3 de diciembre de 1976 en el marco de la I Muestra del Teatro Independiente, mientras que Isabel Solano Moreno lo hace como dramaturga de Los Diez Mandamientos, estrenada en el Teatro Valladolid el 29 de enero de 1978.

El nombre del grupo tenía un evidente cariz irónico, puesto que en su trabajo arremetía contra todos los estamentos, instancias e ideologías de la vida española.

No tuvieron un gran impacto en la crítica teatral. No obstante, José Monleón publicó un comentario sobre Los Diez Mandamientos en la revista Triunfo (15-04-98), un espectáculo en el que se criticaba desde el Dios de la Biblia a los líderes políticos, en una mezcla de técnicas del cómic, de la ciencia ficción y del cine hagiográfico sobre la vida de Cristo.

José Monleón señalaba en él que los componentes del grupo se situaban en la izquierda extraparlamentaria y opuesta a los Pactos de la Moncloa que habían sido suscritos en aquellos años, lo que sugiere que la puesta en escena, a pesar de la inspiración bíblica del texto, contenía referencias que resultaban muy actuales en aquel contexto.

Siempre según Monleón, la Gran Compañía de Espectáculos Ibéricos, en su espectáculo, Los Diez Mandamientos, andaba a la búsqueda de “una poética arraigada en una serie de fenómenos contraculturales y en un radicalismo político (…). En teatrales, Los Diez Mandamientos es más interesante por lo que tiene de investigación de un lenguaje, de búsqueda de la expresión escénica de una actitud cultural —por más que se defina por su contraculturalismo— que como resultado concreto. Sobra mucha complicidad, mucha blasfemia retórica, muchos gestos hechos para conquistar el aplauso, aunque deba reconocerse, sin el menor titubeo, que se trata de un espectáculo que nos ayuda mucho a entender ciertos aspectos fundamentales de nuestra época”.

Damián Galán tuvo una destacada intervención en la creación del Centro Dramático de Extremadura en 1984 y fue director de sus cuatro primeras temporadas. Una vez concluida su labor en él, fundó de Espectáculos Ibéricos, S.L. y, entre muchas otras actividades, trabajó para el Festival de Teatro de Mérida, las Exposiciones Universales de Sevilla 92 y Lisboa 98, etc., proyectos en los que frecuentemente ha participado su hermano Guillermo.