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Corral de Comedias


Breve historia

Corral de Comedias tiene un origen un tanto paradójico respecto de su definición como grupo de teatro independiente, pues su base fue un colectivo aficionado que en 1957 se fundó por iniciativa de Antolín Santiago y Juárez, delegado de Información y Turismo en Valladolid.

Su vida pasó por dos etapas previas a su definición como grupo independiente: la primera (1957-1963), bajo la dirección de Luis Maté, con un tono más festivo y “oficial”, realizando representaciones conmemorativas y populares, como El caballero de Olmedo, El hospital de los locos, obras de Jardiel Poncela, etc.; y la segunda, bajo la dirección de Carmelo Romero (1963-69), en la que iniciaron una tendencia de ensayo y experimentación, con montajes como La lección y La cantante calva, de Ionesco; La última cinta, de Beckett; Tío Vania, de Chejov; Ubú rey, de Alfred Jarry; El esclavo, de LeRoi Jones; La zapatera prodigiosa, de García Lorca, etc. Además, Corral de Comedias se fue poblando de jóvenes universitarios.

A partir de 1969, ya bajo dirección de Juan Antonio Quintana, el grupo intentó su paso a la profesionalidad. Fue Carmelo Romero quien llevó a Quintana a Valladolid, con sueldo y dedicación de media jornada al grupo. La profesionalización supuso también el arranque de nuevas actividades, como cursos de teatro, montajes de teatro infantil, etc.

La paradoja inicial —un grupo de teatro independiente que dependía formalmente de la Delegación Provincial de Información y Turismo– se resolvió poco tiempo después y, a partir de 1971, el colectivo se mantuvo con los ingresos de sus funciones. En este aspecto, fue importante su participación en campañas de teatro infantil, con la colaboración de Fernando Herrero como dramaturgo.

En 1971, participaron en el V Festival de Teatro de Sitges con Delaciones sobre la degollación de Villalar, de Santiago J. Saiz, texto que resultó ganador ex aequo del premio del certamen junto con el presentado por Akelarre. Estrenaron la obra en el Teatro Valladolid de esta misma ciudad y después giraron por toda la provincia.

En 1972, volvieron al Festival de Sitges, esta vez con La piedad, de Fernando Herrero, que recibió las nominaciones a mejor obra, escenografía, interpretación y dirección. Al año siguiente, fue seleccionada para el Festival de Nancy y se representó en Palencia, Segovia, Santander, Alicante, Granada, Oviedo, Santiago de Compostela, etc.

Como consecuencia de estos éxitos, el grupo recibió nuevos reconocimientos: en 1973, obtuvo el Premio Nacional de Cámara y Ensayo y también el Santiago Pérez Oviedo de la ciudad de Valladolid.

En 1974, La piedad clausuró el ciclo “Los lunes del Goya” en Madrid junto con Parahernalia, el montaje de Ditirambo sobre la obra de Romero Esteo. Y fue de manera abrupta, pues recibieron una sanción administrativa por diversas frases que se dijeron en la función y la empresa dio por acabado el ciclo.

Corral de Comedias desapareció en 1975 y buena parte de sus integrantes, siempre bajo dirección de Juan Antonio Quintana, dieron continuidad a su trabajo a través del Aula de Teatro de la Universidad de Valladolid.

Como explicaron en el programa de su primer montaje, El desván de los machos y el sótano de las hembras, de Luis Riaza, del que hicieron versiones en 1975 y 1977, su objetivo era “producir espectáculos desde el propio contexto y con actores, técnicos, escenógrafos y teóricos arraigados en nuestra ciudad o en la región; espectáculos para adultos, para jóvenes, para niños, en una programación rotativa, completada por la programación de grupos y compañías que, procedentes de todos los rincones de España, muestren al público las diversas tendencias de la dramaturgia actual y permitan hacer una revisión del teatro universal proporcionando al mismo tiempo la oportunidad de un intercambio indispensable”.

A partir de 1979, sus montajes y los de otros grupos independientes se pudieron exhibir en Valladolid gracias a un acuerdo con la empresa que gestionaba los principales teatros de la ciudad.

Tras un total de siete producciones, el Aula de Teatro promovió en 1981 la creación del Teatro Estable de Valladolid, siempre bajo dirección de Juan Antonio Quintana y con Fernando Herrero, Fernando Urdiales, Mery Maroto, Yolanda Diego, Pilar San José, etc. entre algunos de sus principales integrantes iniciales. El grupo cesó en sus actividades en 1991.